Referéndum, Populismo, Italia  

 

Análisis FAES | Matteo Renzi, cara y cruz de un líder personalista

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5 de diciembre de 2016

"Matteo Renzi, quien había prometido dejar su cargo de presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana en caso de perder el referéndum sobre la reforma constitucional promovida por su gobierno, ha cumplido con su palabra. Poco antes de conocerse los resultados definitivos del referéndum, Renzi ha comparecido ante los medios para reconocer la derrota, admitir ante la opinión pública que la victoria del ‘no’ ha sido extraordinaria y anunciar que hoy mismo presentará su dimisión ante el presidente de la República, Sergio Mattarella.

En el caso de que el presidente de la República acepte la dimisión de Renzi, y la abultada victoria del ‘no’ parece indicar que es muy probable que así sea, el exalcalde de Florencia pondrá fin a su carrera como primer ministro. Y lo hará al perder un referéndum que, paradójicamente, él mismo había diseñado como un instrumento para afianzarse en el poder. En este caso, puede establecerse un claro paralelismo con el de David Cameron. Al igual que el premier inglés, Matteo Renzi se ha dejado seducir por los cantos de sirena de la política plebiscitaria. Y, al igual que lo sucedido con el premier inglés, Renzi ha terminado superado por una lógica populista que no ha sido capaz de domar.

Renzi puede ser acusado, y no sin razón, de haber puesto en liza un estilo personalista que ha terminado fomentando aquello que pretendía neutralizar: la fuerza del populismo. No cabe duda de que, hoy, dos años después del acceso al poder de Matteo Renzi, tanto el Movimiento Cinco Estrellas como la ‘lepenizada’ Lega Nord tienen más fuerza y mejores perspectivas electorales que cuando Renzi llegó al Palazzo Chigi. Se trata de un fenómeno que la ciencia política tendrá que estudiar. Nótese que el diseño de la ley electoral promovida por el Gobierno de Renzi, que prevé una prima de mayoría del 55 por ciento para la formación que supere el 40 por ciento, hoy no favorecería al PD sino al partido fundado por Beppe Grillo. Hecho que también permite reflexionar sobre las trampas que acechan a la ingeniería institucional que se diseña con fines partidistas.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, la dimisión de Matteo Renzi está lejos de suponer un avance para el reformismo europeo. A pesar de sus coqueteos con el personalismo y sus veleidades populistas, Renzi había puesto en juego una importante agenda reformista que podría haber beneficiado mucho a Italia. Fiel a su inspiración en la tercera vía, la permanencia de Renzi en el gobierno podría haber contribuido poderosamente a la consolidación de un modelo de izquierda moderna en el sur de Europa. Ahora bien, con la derrota de Renzi el socialismo italiano vuelve a dejar escapar la oportunidad de subirse al tren de la modernidad. Del mismo modo que la izquierda mediterránea pierde uno de sus referentes más importantes y queda huérfana de un liderazgo progresista de espíritu liberal capaz de dialogar y tender puentes con el centro derecha, como ha demostrado con creces en su gobierno. Y esta no es una buena noticia, ni para los italianos ni para los europeos”.

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