Entrevista en Radio Internacional | "Hace falta defender las ideas en las que se fundamentó la Transición"

share Google + print
December 19 2018

El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, ha concedido una entrevista al programa 'La Alacena Global' de Radio Internacional, presentado por José Barros, con motivo de la publicación de su último libro, 'El futuro es hoy'

En su nuevo libro, El futuro es hoy, analiza cómo está naciendo, fruto del avance cada vez más intenso de la Globalización, un mundo en muchos aspectos novedoso. En relación con estos cambios, no pocos analistas señalan que estaríamos nada menos que ante el final del liberalismo; ante la emergencia de un mundo postliberal. ¿Continúa teniendo actualidad el liberalismo?

En los años 30 del siglo pasado, si alguien hubiese hecho una apuesta por el futuro de los regímenes liberales, habría sido una apuesta arriesgadísima, porque parecía que se iban a acabar o que se iban a reducir prácticamente al mínimo. Era la expansión de movimientos como el Fascismo, el Comunismo, el Nazismo… Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial la expansión del orden liberal ha sido la nota dominante del mundo.

Hoy la cuestión es que el orden liberal está siendo desafiado; está bajo amenaza. Mucha gente ha pensado que el orden liberal estaba garantizado, probablemente porque es lo único que han vivido en sus vidas, pero el orden liberal no está garantizado y hay que garantizarlo cotidianamente. Hoy el orden liberal está amenazado por los nuevos totalitarismos, por autoritarismos, por democracias i-liberales, por populismos, por la vuelta a los nacionalismos… Todo esto son desafíos al orden liberal y es uno de los momentos más críticos después de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista histórico.

En su ensayo también afirma que está en peligro la continuidad histórica de España. De ser así, ¿cuál es la principal amenaza a esta continuidad y qué cree que habría que hacer para frenar este peligro?

Si el orden liberal no está garantizado, la existencia de las naciones tampoco lo está. Mire usted cuantas naciones existían en Europa antes de la Primera Guerra mundial y cuantas, después. O cuantas existían antes y después de la Segunda Guerra Mundial… El número de naciones puede variar y las naciones pueden quebrarse históricamente.

España está viviendo un golpe de Estado. Realmente, estamos ante un golpe de Estado. No se ha desarticulado y es un golpe de Estado que trata de destruir la continuidad histórica de España y a la nación española. Yo creo que esto no va a tener éxito y que la continuidad histórica de España estará garantizada, pero la tenemos que garantizar nosotros; y no estoy seguro de que en este momento se esté haciendo todo lo necesario para garantizarla. Es más, estoy seguro de que no se está haciendo.

Dedica un capítulo de El futuro es hoy a analizar la narrativa mágica del nacionalismo. ¿Necesita el centro derecha una nueva narrativa para afrontar los problemas actuales? O dicho de otra forma: frente a Vox por la derecha y Ciudadanos por el centro, ¿cuáles cree que deben ser las propuestas que definan las señas de identidad del PP?

Lo que necesita el nacionalismo son mitos. El nacionalismo vive de mitos y de enemigos externos, y vive de recrear situaciones históricas que nunca han existido. De un pasado idílico que nunca existió o de una realidad supuestamente histórica que es una pura invención. Y todo esto sirve para manipular y embaucar a mucha gente.

Lo que necesita el PP no es recrear falsos mitos. Lo que necesita el PP es ser él mismo; es reafirmarse, ser el PP identificable en sus principios fundamentales. Ahora tiene cuatro tareas fundamentales: primera, reconstituirse internamente desde un punto de vista organizativo; segunda, armarse desde el punto de vista ideológico, volver a ser creíble e identificable para la gente; en tercer lugar, ejercer una tarea de oposición muy activa ante un Gobierno que merece el ser sustituido cuanto antes y, por último, plantear un proyecto de España muy sólido para el futuro. Esa es la tarea del PP. Si el PP ejecuta razonablemente esas tareas, estoy convencido de que volverá a tener la confianza de los ciudadanos.

Sobre esta reformulación ideológica que usted comenta, en el debate político han entrado asuntos como los toros o la caza, que hasta hace poco no eran temas de lo que se soliera hablar. ¿Podría deberse a que ciertos votantes han sentido que su trama cultural, sentimental y vital está siendo agredida por la izquierda cultural y política?

Sí, evidentemente hay una expresión en todas las sociedades de eso que se llama lo políticamente correcto, que intenta echar fuera del terreno a todos aquellos que piensan distinto, o incluso criminalizar el gusto y la aficiones por algunas cosas. Creo que hay mucha gente que se puede sentir desatendida por eso.

Yo creo que uno de los problemas de los partidos en España, y fuera de España, también -y lo hemos estado viendo ahora, en las elecciones andaluzas-, es cuando un partido se convierte en un objetivo en sí mismo. Y un partido se convierte en un objetivo en sí mismo cuando sus dirigentes políticos no tienen un proyecto, sino que simplemente viven en la política para estar en la política y se despegan de la gente. Y por eso practican cosas que creen que pueden tener algún eco, pero se alejan de los sentimientos profundos y reales de la gente. Eso es una equivocación muy sería; y eso también le ha pasado al PP.

El PP se convirtió en una especie de objetivo en sí mismo y no tenía un proyecto claro, sino que simplemente quería estar sin objetivos, y eso es un problema… Esto le ha pasado al Partido Popular y al Partido Socialista, a los partidos clásicos en todo el mundo; no es una cosa que afecte solamente a España.

Hablando sobre proyectos agotados, uno que está bastante consumido es la actual legislatura. Aun así, el señor Sánchez parece decidido a prorrogarla tanto como le resulte posible. Personalmente, ¿cuándo cree que el Presidente del Gobierno convocará las próximas elecciones generales?

No lo sé, pero me gustaría que fuera cuanto antes, porque la verdad es que el juicio que se puede hacer de este Gobierno es que es un Gobierno profundamente dañino para España, gravemente perjudicial para los intereses de España, y es un gobierno en minoría, apoyado por fuerzas secesionistas, independentistas, separatistas y por radicales de extrema izquierda… La verdad, cuanto antes superemos esta situación, mucho mejor.

Hasta hace muy pocos años, el PP era el único partido que representaba al conjunto del centro derecha español. Ahora hay 3 fuerzas políticas que luchan por ese espacio. ¿Vamos hacia una suerte de refundación del centro derecha después de las próximas elecciones generales?

Creo que en términos históricos se ha producido un salto atrás de 30 años que es muy perjudicial. Antes, cuando estaba unido todo lo que estaba a la derecha de la izquierda, esto era una expresión de fortaleza muy grande y era una combinación de posibilidades muy grandes para el propio Partido Popular.

Creo que la fragmentación hoy, en la vida política, no es solamente un componente de la vida política española, sino de la vida en general. En todas las sociedades la fragmentación es una de sus características: fragmentación política, social, cultural, mediática, etc.… Vivimos en el mundo de la fragmentación, y en el caso de la política te debe llevar a intentar limitarla, o intentar llegar a acuerdos fundamentales entre las fuerzas políticas que tienen que ocupan un espacio que antes era único. Y eso, de alguna manera, significa intentar entender y refundar ese espacio de centro derecha que antes estaba en unas únicas manos. Yo espero y deseo que el nuevo liderazgo del PP de Pablo Casado sea la expresión de ese liderazgo refundacional que necesita el centro derecha para el bien de España.

Pese a la fragmentación, en Andalucía la suma de las tres fuerzas políticas de la derecha ha ganado las elecciones. ¿Podría extrapolarse un escenario similar al conjunto de España en unas elecciones generales?

Yo creo que esas fuerzas están destinadas a competir entre ellas, fundamentalmente. Si del resultado de esa competición luego surgen las posibilidades de entendimiento, lo deben hacer. Si el bipartidismo quiere ser sustituido, habrá que sustituirlo por la capacidad para acordar, porque sino el país se convertirá en ingobernable.

Yo creo que ahora mismo esas fuerzas están condenadas a competir y vamos a ver quién tiene la prioridad… En Andalucía ha tenido la primacía el PP y, por tanto, es lógico que sea quien tenga la iniciativa en los intentos de formar un Gobierno y de actuar en Andalucía, que buena falta hace.

¿Cree que podríamos estar ante el inicio de un giro social que fuese -pese a la fragmentación de las fuerzas políticas- hacia una España más de derechas?

Creo que en líneas generales el mundo va hacia posiciones más radicales.

¿De izquierda o de derecha?

De izquierda y de derecha. Europa va hacia posiciones más radicales de derecha, en líneas generales. Y eso, personalmente, te voy a decir que a mí no me gusta. Yo creo que los que defendemos el orden liberal, los que defendemos los espacios centrados y ordenados y los que tenemos una experiencia política -como hemos demostrado en acciones de Gobierno-, creemos que los partidos fuertes y centrados son los que mejor sirven a las sociedades, y a mí me gustaría que eso se recuperara.

Los partidos fuertes y centrados son los que mejor pueden entender las necesidades de defender el orden liberal, que yo considero que es fundamental que sea defendido en el mundo de hoy. Espero y deseo que esa tendencia a la radicalidad sea simplemente una tendencia, pero que se pueda revertir. Ahora, para revertirla, los partidos centrales tienen que actuar con mucha decisión.

La centralidad no es lo contrario de la convicción, ni de la seriedad, ni de la responsabilidad, ni del coraje ni del compromiso. Al contrario, es su expresión y debe ser su expresión.

¿Cuáles serán sus aportaciones -si es que me lo puede decir- a la convención nacional del PP el próximo mes de enero?

Pues no es que no se lo pueda decir, es que no lo sé. Si me piden algo, pues con mucho gusto lo haré, siempre que esté dentro de mis posibilidades, y si no me piden nada, encantado de la vida.

Una última pregunta, ¿cree que será posible recuperar en un futuro próximo el espíritu de consenso y concordia que caracterizó a la Transición?

Creo que no hay que perder de vista las lecciones de la Historia y los valores de la Transición. Esos consensos en estos momentos no son posibles, porque los actores que forjaron ese consenso -fundamentalmente la izquierda- no están en ello; están en otra cosa.

Hoy, los partidos que defienden los ideales constitucionales están concentrados en el centro derecha. Desgraciadamente, el Partido Socialista, que era uno de los pilares del orden constitucional, se ha aliado con los partidos secesionistas, dejando así de ser un pilar constitucional, y ese es un problema muy serio para forjar cualquier consenso. Ahora no se dan esos consensos. Lo que hace falta es defender las ideas; las ideas en las que se fundamentó la Transición. Y eso sí se puede hacer.

Política de cookies. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.